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LA GRAN MENTIRA KIRCHNERISTA


La dirigencia de "Compromiso K", la mayor organización kirchnerista del país, expresó anoche su total apoyo al candidato a gobernador de Salta por el Partido Justicialista, Walter Wayar.

Los representantes, que llegaron desde Buenos Aires con ese propósito, participaron en sendos actos relacionados.

Primeramente, se reunieron con empresarios y legisladores en el hotel Alejandro I donde presentaron el plan de acción de la "Fundación Primero Argentina", una obra pergeñada por el presidente de la Nación.

Luego asistieron a la inauguración de la sede "Kirchner presidente, Juan Carlos Romero senador Nacional, Miguel Isa intendente, Vidal casas Concejal, en Urquiza 427.
La delegación estuvo integrada por el titular de "Compromiso K" Olaf Aasef y Ricardo Siri, Susana Canela, Javier Noguera, Carlos Long, Carlos Granero y el embajador Marcelo Fuentes, entre otros.

Aasef, remarcó que "Compromiso K" es un instrumento de participación para todos los que coinciden con "la visión de la Argentina que propone el presidente, participen sin renunciar a sus pertenencias políticas". Pero, también subrayó que "los únicos que están excluidos en ésta construcción son los corruptos y aquellos que han violado los derechos humanos".

Al mismo tiempo dijo que "todos los equipos técnicos estarán a disposición del compañero Wayar", quien agradeció el gesto y dijo que "coincidimos con la idea de desarrollo de la Argentina del presidente". Agregó que "no hay antagonismo entre la provincia y la Nación y una muestra de ello es la presencia aquí de los amigos y compañeros de juventud del presidente. Ellos no buscarían consenso con los que nacieron y fueron parte de la dictadura", señaló.

"Compromiso K" es un movimiento nacional de apoyo y defensa de las políticas del Gobierno y del presidente Néstor kirchner que nació en el 2005, en Río Gallegos y que despues se extendio a toda la patagonia y al resto del pais PARECE QUE LOS REPRESENTANTES DEL PRESIDENTE KIRCHNER, SE OLVIDAN DE LA MATANZA DE 1955 Y SE ACUERDAN DE LOS GENOCIDAS DEL 1976, SON TAN GENOCIDAS LOS DEL 76, COMO LOS DEL 55 CON UNA SOLA DIFERENCIA QUE EN EL 55 FUE PROMOVIDA POR LOS AHORA COMPAÑEROS RADICALES,ZABALA ORTIS FRONDIZI,BALBIN Y DEMAS.
POR FAVOR SEÑORES MAS RESPETO A NUESTRO COMPAÑEROS MUERTOS Y BASTA DE ROSCA CON PERSONAS QUE TIENEN LAS MANOS SUCIAS DE SANGRE DE ARGENTINOS PERONISTAS
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sábado

ESTRUCTURA DEL PLAN GENOCIDA


Los genocidas citados al proceso judicial todavía invocan los decretos del gobierno peronista de 1975 para justificar el genocidio, pues sostienen que se basaron en ellos después del golpe militar, lo que es totalmente inexacto, como se verá a continuación:

El gobierno de la señora de Perón había adelantado las elecciones para octubre de 1976.

En octubre de 1975 el Poder Ejecutivo organizó a través del Estado la represión de la “subversión”: Por decreto 2770 creó el Consejo de Seguridad Interna (CSI) integrado por la Presidente de la Nación, sus ministros y los comandantes de las fuerzas armadas, estos últimos, para asesorar y proponer las medidas necesarias, la planificación, conducción y coordinación con las autoridades nacionales para la ejecución de la misma.

El Decreto 2771 facultaba al CSI firmar convenios con las provincias para que el personal policial y penitenciario quedara bajo su control operacional y el Decreto 2772 dispuso que la acción de las FF. AA. a los efectos de la lucha antisubversiva, abarcaría todo el territorio del país.

Vale decir que era el Consejo de Seguridad interna el organismo que decidiría la forma de lucha contra la subversión. Por ello el CSI emitió la Directiva n° 1 que determinó la responsabilidad primaria de la fuerza Ejército.

Pese a que la organización de la lucha antisubversiva estaba organizada desde el gobierno, las FFAA se organizaron por su cuenta, y elaboraron la Directiva 404 que distorsiona completamente el criterio fijado, porque de esta Directiva surge la acción en la zona fabril y estudiantil, para la eliminación de las personas, no para la “aniquilación de la subversión”, que era sinónimo de guerrilla.

Este instrumento jamás fue girada al Consejo de Seguridad interna, como surge de su texto. Permaneció en secreto, lo que le quita legitimidad formal, además de su contenido ilegal.

Antes de dos meses, el 23 de diciembre de 1975, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) intentó atacar el Batallón 601 de Arsenales “Domingo Viejobueno” en Monte Chingolo, Provincia de Buenos Aires y fueron rechazados por fuerzas combinadas del Ejército, Marina, Aeronáutica y de la Policías Federal y Provincial, que los estaban esperando pues habían sido delatados por un infiltrado en el grupo atacante.

De este modo, la guerrilla se destruyó a sí misma.

El general Videla, entonces jefe del Ejército, a fines de enero de 1976 declaró públicamente la impotencia absoluta de las organizaciones armadas y la incapacidad de los grupos subversivos para trascender al plano militar por la importante derrota del ERP en Monte Chingolo. (Clarín, Bs.As. 31-01-76).

Con independencia de la valoración que se realice sobre el acto de gobierno de dar intervención a las fuerzas armadas, cuando el propio general Perón había dicho que el aislamiento de los grupos armados era un tema “policial”, no cabe duda que el gobierno constitucional derrotó a la guerrilla.

Pero los militares no volvieron a los cuarteles, pese a que era el momento de empezar con las campañas electorales en vista de las elecciones.

El tándem cívico-militar que venía realizando golpes de mercado para desestabilizar al gobierno, usurpó el poder político el 24-3-76.

Resultó evidente que el propósito no era el de “derrotar a los grupos subversivos” ya derrotados, sino de recusar las elecciones recurriendo al antiguo método de los golpes de estado, para imponer un plan económico que diera pingues ganancias a la minoría económica que siempre reptó detrás, dirigiendo a los militares. Para imponer el referido plan tenían que liquidar la resistencia social y el alto nivel de ingresos que los trabajadores habían logrado.



Las pruebas provienen de sus propios documentos militares.

En 1975 las fuerzas armadas prepararon el golpe militar en forma prolija y también los lineamientos para perpetrar el genocidio argentino.

Este propósito quedó plasmado en los documentos militares:

En 1975 se aprobó en una reunión del generalato el Plan del Ejército (Contribuyente del Plan de Seguridad Nacional) en el cual se detalla la forma en que darían el golpe de Estado.

También contiene el esquema represivo basado en la Inteligencia, es decir, la obtención de información mediante la tortura de los cautivos que apresarían y se dispone expresamente que todas las operaciones serán encubiertas en la “lucha contra la subversión”. Vale decir, desarrolladas en la clandestinidad.

En el Plan del Ejército se define al “oponente” de la siguiente forma:

Se considera oponente a todas las organizaciones o elementos integrados en ellas existentes en el país o que pudieran surgir del proceso, que de cualquier forma se opongan a la toma del poder y/u obstaculicen el normal desenvolvimiento del gobierno militar a establecer.

Puede verse que se considera “oponente” a cualquier persona (en la jerga militar, elemento) que la junta militar sospechara de él.

De ese modo, todos los argentinos eran potencialmente oponentes-subversivos, como puede observarse en la lista de “oponentes” donde se encuentran todos los partidos políticos, inclusive UDELPA, el partido del Gral. Aramburu; las organizaciones estudiantiles, obreras, religiosas y personas vinculadas.

Se describió allí quienes eran los enemigos “activos” y “potenciales”, que conformaban un enorme grupo nacional, cuya integración la decidían los dictadores, pues iban incluyendo en él a todo aquel que fuera sospechoso de ser un oponente activo o potencial.

El otro documento secreto fue el Reglamento Operaciones contra elementos subversivos (RC-9-1) aprobado en agosto de 1975 como experimental y confirmado en 1977. Reglamento ilegal porque no fue aprobado por el Congreso, como lo establece la Constitución Nacional y porque ordenaba la eliminación física de los sospechosos.

El Plan del Ejército era ilegal porque implementaba la comisión del delito de rebelión, previsto y reprimido por el Código Penal y por el Código de Justicia Militar.

También eran ilegales el PLACINTARA (Plan de Capacidades para el Marco Interno de la Armada Argentina) de 1975 y la Directiva Benjamín Matienzo de 1975, elaborada por la Fuerza Aérea.

Estos instrumentos ilegales y secretos, además, CADUCARON en diciembre de 1975 con el asalto al cuartel de Monte Chingolo, por haberse cumplido el objetivo fijado por el poder político de “aniquilar a la subversión”, (quitar posibilidad operativa) lo que fue reconocido por Videla por el resto de las fuerzas armadas.

Sin embargo, los genocidas procesados invocan hoy los decretos constitucionales como la base de la represión efectuada después del golpe de 1976, al igual que sus Directivas , como si el gobierno “de facto” fuera una continuación del gobierno constitucional que emitiera los decretos 2770, 2771 y 2772, ya referidos, no obstante que perdieron automáticamente vigencia.

Y que los grupos armados se desarticularon lo demuestra el hecho de que después de diciembre de 1975 no se realizaron acciones de grupo sino atentados sueltos, cuando los campos de concentración ya estaban nutridos de personas secuestradas.

Por otra parte, como la presidenta no renunció, pese a ser secuestrada por los golpistas, tal circunstancia puso de manifiesto que no se trataba de una continuidad, sino del quiebre constitucional para frustrar las elecciones fijadas para 7 meses después de marzo de 1976.

Los golpistas se hallaban en una situación de completa ilegitimidad, incursos en el delito de rebelión, previsto y reprimido por el Código Penal y por el Código de Justicia Militar.

Utilizaron sus instrumentos secretos e ilegales porque su acción represiva fue paraestatal aun bajo el gobierno peronista.

Luego del golpe militar se aplicó a ultranza el Reglamento secreto ilegal “Operaciones contra elementos subversivos, RC-9-1, que mandaba eliminar a los “activistas en el lugar en que se encuentren (domicilio, trabajo, etc.).

La Directiva 404 (que caducó en diciembre de 1975) se complementó con el Reglamento de Acción Psicológica (RC-5-1) para aterrorizar a la población y entre otras, la Directiva 217, del 2-4-76 que establecía:

Las “bases legales y normativas” del país serán el Acta del Proceso de Reorganización Nacional, su Estatuto, La Directiva 404/75 y el Plan del Ejército.

La Constitución Nacional pasó al olvido.

Así fue como las fuerzas armadas ocuparon militarmente el país que debían defender, utilizando todas las fuerzas dispuestas para la Defensa Nacional ubicadas en todo el territorio, para viabilizar sus espurios proyectos.

La eliminación del grupo nacional se concretó y el terror paralizó cualquier intento de oposición, con la amenaza de ser un desaparecido, para reducir al pueblo argentino. Sabido es que el terror se niega, se suplanta por la frivolidad y el autoengaño que oblitera las conciencias. Ocurrió lo mismo en la Alemania nazi, donde pese a las informaciones las personas no creían que las cámaras de gas no fueran lugares para bañarse.

Se perpetró un genocidio






Estructura del plan genocida.

Nos interesa tener en claro el rol que cumplían los procesados en mecanismo terrorista de Estado implementado en el país, que permitió se cometieran delitos gravísimos de lesa humanidad.

Se ha comprobado en la causa 13/84, donde se condenó a miembros de la Junta Militar, que el sistema fue el de un aparato organizado de poder, que tenía en su cúspide a los diseñadores del plan, autores de escritorio, que lograban el cumplimiento de sus directivas mediante la acción de los grupos de tareas, que eran ejecutores intercambiables, porque siempre había alguno dispuesto a cumplir la orden.

Los altos jefes les garantizaban la impunidad y ellos les garantizaban la ejecución de las órdenes criminales.

La eficacia máxima de este aparato de poder para cumplir el plan fue invadir el propio país como si fueran una fuerza de ocupación, utilizando las fuerzas armadas ubicadas en todo el territorio para la defensa nacional, conjuntamente con las fuerzas policiales, también, diseminadas en todo el país.

De ese modo, mediante la cadena orgánica de comandos, se transmitían las órdenes y las ejecutaban los grupos de tareas.



El dominio de los hechos por la persistencia del dominio de la información.

Los desaparecedores continúan con el monopolio de la información hasta el día de hoy.

Un cerrado pacto de silencio de la casta militar permitió que, salvo excepciones muy puntuales, continuaran teniendo el monopolio de las constancias y datos que tomaban de los cautivos (individualización de cada uno, declaraciones, fotografías) y su destino final.

Estaba escrito en sus documentos, por ejemplo, el “Plan del Ejército” que dice:

"La composición de los equipos especiales de detención, y todo el accionar de los mismos será registrado en documentos secretos a elaborar, dentro del más estricto marco de seguridad y de secreto militar”.

”Dichos documentos deberán estar permanentemente a disposición de la Junta de comandantes generales y elevados toda vez que ésta lo requiera”.

“Ningún integrante del equipo estará facultado para suministrar información alguna a la prensa y vinculada al cumplimiento de esta operación…”

El secreto de la información que poseen es lo mismo que continuar cometiendo los delitos de lesa humanidad. Otra vez mediante el secuestro, pero en este caso, el secuestro de las pruebas de sus crímenes.

Ese fue el plan criminal para lograr su impunidad.

El derecho a la información que tiene la comunidad toda para conocer su historia ha sido reconocido con los “Juicios por la Verdad” que empezaron en 1999 porque el Estado argentino, para no ser sancionado por la Corte Interamericana de San José de Costa Rica, ordenó que se realicen para conocer el destino de los desaparecidos.

Pero fue infructuoso, ya que ninguno de los citados quebró el pacto de silencio, pese a que estos juicios no tenían sanción penal porque todavía regían las leyes de impunidad.

Con la nulificación de las leyes de impunidad que fue otra victoria fundamental que logró el pueblo argentino, nos encontramos que los represores continúan ocultando la información.

Solamente una parte pudo ser reconstruida por los sobrevivientes, quebrándose parcialmente el pacto de silencio.

Pero las cosas han cambiado, porque son ellos genocidas los que ahora tienen que demostrar que soltaron a aquel que fue visto en los CCD que dirigían, dominaban y decidían sobre el destino de los cautivos.

Y si no lo demuestran, serán condenados por homicidio agravado, por aplicación de la Convención sobre Genocidio, que castiga a quienes cometieron los siguientes hechos:

Matanza parcial o total de un grupo nacional; sometimiento a condiciones inhumanas de reclusión; traslado de niños de un grupo a otro.

Una sola de las acciones ya es genocidio, pero en la Argentina se cometieron todas, y para que el valor justicia –aunque sea parcialmente sea reconocido- es necesario que se concluyan los procesos y se condene a los culpables.

Es una de las formas para recuperar la historia social, para que seamos conscientes de lo que nunca más debe suceder.


viernes

ESTA NOTA SE PUBLICO A PRINCIPIOS DEL 2006 HASTA EL MOMENTO NINGUN EDIL SE DIGNO A VISITAR NINGUN GERIATRICO

En esos yiros obligados de 40 o 50 cuadras que me pego por "giornata", para que no me suba ni el colesterol ni el azucar, para retrazar la llegada de la parca, o no. Estuve pateando por la avenida Ader ,de villa adelina, encontre un geriatrico , o deposito de viejos, al mirar por la ventana a esos pobres viejos hacinados en esa Leonera, me subio el azucar ,el colesterol y la bronca. No puedo entender que en el distrito de San Isidro, habiliten(estaran habilitados)un lugar tan sordido y sucio para dejar a resguardo a nuestros Grandes. Se me ocurrio entrar y preguntar las condiciones porque pensaba llevar a mi viejita (Dios me libre) me mangaron 800 mangos por mes, mas la medicacion si fuera necesaria, pense: con esta guita mi vieja va a tener aire acondicionado,sabanas de seda y morfi de primera, pero oh sorpresa, comen fideos y marroco, sabanas rotas y un ventilador que hace mas ruido que un carro. Sali de ese lugar con la vena hinchada, me pare en la esquina a fumar un faso, justo salía una mina que la yuga en la limpieza del sucucho, me le acerque y le pregunte " qué tal era todo eso", se ve que a la mina no le pagan buenos morlacos o no le pagan hace mucho, porque enseguida largo el rollo y me conto que a los viejos los bañan una vez por semana, y le lavan el mate con detergente de la cocina, pobres infelices, no quise escuchar mas y me fui preguntando ¿Que corno hace la Municipalidad del distrito que mas recauda en la provincia de buenos aires?,¿Para que sirven los inspectores? ¿Seran todos coimeros?, ¿Quien, como y cuando controlan?,¿Para que sirve el intendente que tenemos que lo unico que hace es agrandar su quintita y caretear en las Obras que paga la Nacion , y dice que son sus obras? Bueno, ya me canse de tanto chamuyo de Posse y sus vagos municipales,que lo unico que hacen es repartir comida por votos. El pecho me empezo a doler, pero no fui al hospital porque otro día les cuento.
SEÑORES EDILES: ESPERO QUE LO SUCEDIDO EN GERLY LOS LLAME A LA REFLECCION, TANTO A LOS PERONISTA, POSSISTAS ,MACRISTAS Y DEMAS.
LLEGO LA HORA DE SACAR LAS SENTADERAS DE SUS BANCAS Y DEJAR LAS ROSCAS POLITICAS Y DEMAS YERBAS Y EMPEZAR A CUMPLIR SUS VERDADERAS FUNCIONES ,LAS QUE PROMETIERON EN LAS CAMPAÑAS, YA QUE SUS SUELDOS LO PAGAN TODOS LOS VECINOS DEL DISTRITO.
SALGAN A LA CALLE Y CONTROLEN CADA GERIATRICO Y SE VAN A DAR CUENTA QUE SON DEPOSITO DE VIEJOS
TERMINEMOS DE UNA VEZ CON LA POLITIQUERIA BARATA Y SI NO SE SIENTEN CAPACES PARA CUMPLIR SUS FUNCIONES, RENUNCIEN.

jueves

UN BORRADOR DEL 2005 QUE PARECE ESCRITO HOY




El sábado 12 de febrero, a las 9 de la mañana, fue asesinada en Brasil, en el estado de Pará, la misionera religiosa norteamericana –nacionalizada brasileña- Dorothy Stang. Dos pistoleros le dispararon seis balazos a quemarropa. Dorothy Stang trabajaba desde hacía 38 años en la Amazonia, junto a los sin tierra. Ella había denunciado las amenazas que recibió por su compromiso histórico con los oprimidos y oprimidas del Brasil. Fue un nuevo crimen del latifundio y del agronegocio.

Apenas transcurrió una semana de ese hecho. En el día de ayer se realizaban actos de denuncia y homenajes en distintas ciudades de ese país hermano, cuando se conoció el asesinato, también en Pará, de otro dirigente de los trabajadores rurales, que se sumaba a las muertes de otros 5 dirigentes rurales de otros distritos. Decenas de líderes campesinos están amenazados de muerte.

Según la Comisión Pastoral de la Tierra, hay una lista de 161 personas amenazadas, y con riesgo de muerte en cualquier momento. Según esta misma Comisión, en los últimos años más de 500 personas fueron víctimas de la violencia de latifundistas en el Estado de Pará.

El obispo brasileño Don Tomás Balduino, presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra, denunció en una rueda de prensa realizada en la sede de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil, que “el gobierno de Lula es un fracaso en el área social. Puede ser que del lado del agro negocio, del superávit primario, sea un éxito. Pero ahí está la muerte de Dorothy, que es casi una profecía. El agro negocio es violento. Donde el agro negocio es más fuerte, también es más fuerte la violencia. No solo es violento contra las personas, sino violento contra la naturaleza, contra la floresta”, acusó.

Mientras se multiplicaban los actos en todo el país, el Foro Nacional por la Reforma Agraria y Justicia en el Campo, compuesto por 45 entidades y movimientos sociales brasileños, responsabilizó a la lentitud de la reforma agraria por la muerte de la misionera. “Desde la masacre de Eldorado de Carajás (donde 19 campesinos del Movimiento sin Tierra fueron asesinados por policías) hasta el asesinato de Irma Dorothy, la política del gobierno del estado de Pará ha sido la defensa de los intereses de los grileiros, madereros y latifundistas”, dijeron.

Durante el recién concluido Foro Social Mundial, el Movimiento Sin Tierra fue uno de los protagonistas centrales de numerosas iniciativas de articulación de los movimientos de todo el mundo que integran la Vía Campesina, y de la Asamblea de Movimientos Populares. En el encuentro que los militantes del Movimiento Sin Tierra realizaron con el presidente Hugo Chávez, en un asentamiento de campesinos sin tierra, Joao Pedro Stédile –uno de los dirigentes del movimiento- señalaba con claridad a los enemigos y al poder y llamaba a combatir contra el latifundio y la ignorancia: “el movimiento nunca tuvo dudas de quienes son nuestros verdaderos enemigos, nuestros enemigos son los latifundistas, el imperialismo, las multuinacionales, los banqueros, y la explotación capitalista y la ignorancia”

Precisamente unos días antes de iniciarse el Foro, el Movimiento Sin tierra inauguró la Escuela Nacional de Formación Política, Florestán Fernández, realizando un seminario en el que participaron intelectuales y líderes de movimientos revolucionarios de América Latina y el mundo. Las cercas del latifundio son tan pesadas como las cercas de la ignorancia, y a ambas se proponen voltear los sin tierra. Escribía Emir Sader, cuando se cumplían 20 años del MST : “se puede decir que este movimiento contribuye a la humanización de los brasileros pobres del campo, como no lo hizo ninguna institución estatal o no. Debe tener el reconocimiento de haber traído el conflicto social sordo hacia la superficie, de forma organizada, consciente. De haber traído a la ciudadanía a millones de brasileros, de niños, de mujeres, de ancianos, que comenzaron a poder leer, a poder entender las raíces de las injusticias que sufrieron decenas de millones de brasileros, desde que fuimos invadidos por los colonizadores, hace más de cinco siglos”.

El MST alfabetizó a más gente en el campo que todos los programas oficiales de alfabetización. Su sistema educacional incluye a 1900 escuelas, en las que estudian 160 mil niños y adolescentes y trabajan cuatro mil profesores. Dos mil alfabetizadores trabajan con jóvenes y adultos. Un millón de personas viven, trabajan y estudian en campamentos rurales. Producen sin agrotóxicos, preservan las semillas naturales, organizan cooperativas, comercializan sus productos, apoyan a los que aún luchan por la tierra.

Es a este movimiento, al que está criminalizando y asesinando el poder latifundista. La batalla por la Reforma Agraria es parte inseparable de las posibilidades de dignificación del ser humano en Brasil y en todo nuestro continente. Es en duras peleas por la tierra, por la dignidad, por la vida, en las que se va no sólo resistiendo a las políticas que pretenden arrasar con nuestras riquezas, y con los pueblos que habitan los territorios en los que éstas se encuentran. Pero es también en estas batallas, en las que se va creando el nuevo poder del pueblo. Decía Joao Pedro Stédile, en el acto con Chávez: “la pobreza de una sociedad solo se resuelve dando poder a los pobres. Dar la oportunidad para que los pobres tengan poder, el poder del conocimiento. José Martí decía: solo el conocimiento libera a las personas”

Quería contarles además que… El Movimiento Campesino de Córdoba, en Argentina está denunciando en estos días que existen en esa provincia 40 campesinos procesados por conflictos de tierras. El Movimiento Campesino de Santiago del Estero, viene librando también una dura batalla por la tierra, y en contra del proyecto estratégico de las multinacionales de la soja. Precisamente están convocando para un contra encuentro al de la Mesa Redonda Empresarial de "Soja Sustentable" que se realizará en Iguazú el 17 y 18 de marzo. Por su parte desde la Patagonia argentina, cotidianamente llegan denuncias de las batallas que las comunidades mapuches vienen librando por la tierra. El próximo 14 de marzo, día internacional de lucha contra las represas, la comunidad de pillán mahuiza, junto con varias decenas de organizaciones que integran el Frente en Defensa del Río Carrenleufú, realizarán un acto en Esquel, en el que se denunciará el proyecto hidroeléctrico del gobierno provincial y nacional, que tendrá entre otras muchas consecuencias que se aneguem miles de hectáreas de tierra

miércoles

PARA SABER SEPARAR LA PALABRA MILITANCIA DE CLIENTELISMO POLITICO Y OBSECUENCIA



Militancia. Palabra que evoca y compromete. Palabra que quisieron borrar de la memoria colectiva. Palabra que quisieron desaparecer con los desaparecidos, para que junto a la palabra se olvidara la posibilidad de hacer de la vida un acto de amor, de entrega, de coraje.

Palabra que honra a miles de compañeros y compañeras que supieron construir un sueño colectivo, combativo, revolucionario, socialista. Un sueño hecho de muchos sueños, con diversas identidades, con distintos proyectos. Muchos colores en el arco iris que pintó los cielos y coloreó la tierra donde nadie descansa, donde siguen germinando, tercos, aún en tiempos de sequía.

Miles de compañeras y compañeros que lucharon con tanta pasión, con tanta emoción, que aún no estando físicamente, nos siguen acompañando, y nos siguen alertando contra los que transformaron a la política en una carrera personal para llegar a una meta que los consagra como profesionales del ejercicio del poder. Que nos alertan contra la política que se hace con punteros y clientelismo. Que nos previenen contra aquellos que anunciaron que la política no requería ya de militantes, sino que se hacía con referentes mediáticos y dinero, intentando comprar alguna influencia en los medios de comunicación.

(Que nos dicen que no es militancia la política que rifa en el mercado de las ofertas y demandas de prebendas, los valores, los sueños, las esperanzas de millones de hombres y mujeres, los mismos que hartos de tanta perversión del poder, inauguraron la militancia del que se vayan todos.)

Miles de compañeras y compañeros que aprendieron a no estar estando entre nosotras, entre nosotros, que aprendieron a marchar sin sus cuerpos, que aprendieron a hablar sin su voz.

Militancia. Palabra que pretendió enterrarse junto a otras palabras que denuncian o anuncian. Que denuncian: imperialismo, guerra, dictadura, capitalismo. Que anuncian: revolución, hombre nuevo, mujer nueva, socialismo, libertad, felicidad, deseo, victoria.

Un símbolo de militancia: el Che, que nos propuso la necesidad de endurecernos, pero sin perder la ternura jamás.

Endurecernos, apretar los puños y los dientes, cuando vemos caer las bombas sobre Irak, y en el mismo día reprimen frente a la embajada de los EE.UU.

Endurecernos, cuando sentimos que las voluntades expresadas de millones de hombres y mujeres en el mundo, no alcanza para detener la sed de guerra y expansión del imperialismo.

Sin perder la ternura jamás. Aquella ternura que pone en estado de alerta nuestros sentimientos y sentidos, nuestros deseos y afectos. Que nos vuelve hombres y mujeres que no defendemos en nuestra acción cotidiana intereses sino ideales, que salimos a las calles por otro pueblo agredido, o por la indignación que nos produce un pibe que muere por desnutrición, o que marchamos alegres a acompañar a los trabajadores que ocupan las empresas y las hacen producir, a los piqueteros que cortan rutas, a las Madres que socializan la maternidad, a los movimientos de derechos humanos que combaten el gatillo fácil y la represión, a las feministas que inventan un mundo sin discriminaciones ni opresiones, a las travestis que se hacen maestras para enseñarnos a todos y todas una lección de dignidad, a los indígenas que defienden su tierra y su existencia, frente a la ideología que pretende olvidarlos para rematar al genocidio, a los gays que desafían con orgullo la mojigatería, a las lesbianas que escriben en las paredes sus consignas transgresoras: Lucha ama a Victoria.

Militancia. Palabra que nos muerde en la esquina del desgano, del desaliento, de la desesperanza. Palabra que nos incita a desconocer las transas, los acomodos, el sutil desliz hacia la burocratización de las pasiones.

Palabra que nos dice que podemos ser protagonistas y no víctimas de nuestro tiempo, aún en las situaciones más adversas. Homenaje a la militancia de los 70. A los que pelearon. A los que no se rindieron. A los que miraron con su clara mirada a los torturadores y les escupieron en el rostro su asco y su desprecio. A sus hijos, que construyeron su identidad como gesto de resistencia. A sus madres, que alimentan todos los fuegos. A los que no se resignaron en los 80. A los que no creyeron en el fin de la historia.

Homenaje a los nuevos militantes del siglo 21. A los que no olvidan, a los que no perdonan, y por eso mismo no copian, sino que intentan ser tanto o más creativos que los que los precedieron. Tanto o más coherentes. Tanto o más enamorados.

Homenaje a los militantes de la vida, a los que tejen nuevas redes de resistencia, a los que desde distintas miradas, experiencias y posiciones, van globalizando la esperanza. A los que no los han vencido. A los que no los han comprado ni vendido. A los que irrumpen a pecho descubierto en el futuro. A Darío, a Maxi, a Pocho Lepratti, a Aníbal Verón, a Teresa Rodríguez. A los que andan cada día rehaciendo la dignidad, a quienes con su dureza y ternura, abren nuevas oportunidades para los
sueños, nuevos caminos para continuar la historia.

ENTENDER DE UNA VEZ POR TODAS QUIEN ES EL ENEMIGO




Henry Kissinger (ese tipo o esa bestia, da lo mismo), a quien el escritor norteamericano Gore Vidal definió como el criminal de guerra suelto más peligroso del mundo, se los dijo a los militares argentinos. Fue a mediados de 1975, en el Chile del terror que Washington había financiado dos años atrás.

"Tienen todo nuestro apoyo pero lo que vayan a hacer háganlo rápido, porque van a asesinar a mucha gente".

La frase está admitida en un sinnúmero de documentos y revelaciones, tanto de la época como de esos muchos años más tarde en los que la inteligencia estadounidense permite desclasificar los documentos que corroboran sus crímenes.

Esa sentencia de Kissinger es un muy poco original disparador, de entre los centenares que podrían encontrarse, para aludir a la más asesina y poderosa de todas las garras que atraparon a los argentinos hace 30 años.

La escala universal de la invasión yanqui a Irak no es una distancia tan enorme entre el 1976 argentino y el 2003 de Bagdad en carne viva, como para no apreciar que 30 años después, y varias decenas atrás, y nadie sabe cuántas por delante, la humanidad tiene un enemigo común vestido de barras y estrellas.

La valorización financiera del capital en reemplazo de su fase productiva, que estuvo detrás de la masacre militar en Argentina, tuvo el mismo y espantoso sentido de petróleo que este holocausto iraquí.

Cada desaparecido de este país lo fue en nombre de la misma libertad que el gendarme del mundo le promete a las Mil y Una Noches.

Cada bebé secuestrado aquí llevó el sello de esa democracia de hamburguesas tan rápidas como los bombardeos sobre el Tigris.

Cada descarga de 220 voltios en los úteros ocupados de los sótanos de la ESMA fue a propósito de no joder más con eso de la Patria liberada, igual que cada mutilado de Irak lo es a favor de los millones de barriles de crudo que necesita la Patria del Pato Donald para sostener su ritmo de vida.

Cada puesto industrial sacrificado en la Argentina de Videla, en el altar del libre comercio, es lo mismo que cada industria que reconstruirán las empresas yanquis para ahogarse con los petrodólares iraquíes.

Cada basura importada gracias a Martínez de Hoz es análoga a lo que se consumirá en Bagdad cuando impongan la libertad del mercado, como único credo que los criminales norteamericanos imaginan medicinal contra la fe musulmana.

Cada Massera y cada Suárez Mason, igual que cada Somoza y cada Trujillo y cada Pinochet, que cada García Meza y cada Duvallier, que cada Stroessner, debería comerle los sesos a cada infeliz capaz de creer que cada misil contra Irak sólo persigue sacar del medio a un dictador sanguinario.

Es imprescindible preguntarse cuántos y cuáles argentinos son concientes de que ese festival de bombas sin sangre al que asisten absortos frente a la señal de CNN es, nada más y nada menos, que la reproducción estratégica y pornográfica del titiritero que también comandó las acciones en Argentina hace 30 años.

Es obligatorio acordarse de que esos valores de la más repugnante cultura norteamericana, posados sobre cada iraquí masacrado, son otra eterna copia de aquellos occidentales y cristianos que los genocidas de por acá jugaron como símbolo mayor en cada discurso y en cada mesa de tortura.

Es insoportable no darse cuenta de que cuando se quiere ser parecido a ellos, a los yanquis, a su libertad, a su mercado, se compra todo el paquete y vienen en él los golpes de Estado y los bombardeos a mansalva en cada lugar del mundo que sus intereses requieran.

Es tan necesario no caer en verbas nacionalistas baratas, a las que se puede ser propenso frente a un poder tan brutal y omnímodo, como levantar las banderas de una identidad propia y un proyecto autónomo: las mismas contra las que hace 30 años se sembró la Argentina de campos de concentración y las mismas contra las que hoy operan sus misiles y sus marines.

Tener presente el golpe de la junta militar y del departamento de Estado es, hoy, tan sencillo como encender el televisor y ver en cada llamarada bagdadí una de sus adaptaciones.

No hay rezo que sirva. Ni siquiera en pos de que se muerdan Bush y su Imperio de nazis empetrolados de expansión territorial. Sólo sirve, jamás para que sea suficiente pero sí de primera necesidad, entender de una buena vez por todas quién es el enemigo

martes

ES UNA DE DOS

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Hay dos tipos de preguntas, al menos, que surcan hoy con mucha intensidad el universo político argentino, por fuera de los pocos preocupados acerca del destino electoral inminente.
Una, estrictamente coyuntural, inquiere acerca de cuál terminará siendo la suerte del gobernador Jorge Sobisch. No respecto de su carrera presidencial, que aparece como definitivamente abortada aunque en Argentina nunca se sabe, sino en torno de si logrará mantenerse en el cargo vista la movilización de los sectores más combativos de la provincia. La otra pregunta, que apunta a un fondo muchísimo más profundo, presiona sobre cómo es posible que el malhumor social o sectorial se exprese en algunos de los territorios más ricos y privilegiados del país, incluida la provincia del propio Presidente. Las respuestas que se presentan como habituales son pobres, muy pobres. Porque se basan en ventajerismos electoralistas; en miradas cortas ligadas a características personales de los protagonistas nacionales y provinciales; en observaciones periodísticas atadas al contrabando ideológico-comercial de cada medio de comunicación.
El domingo pasado, con la firma de la colega Alejandra Dandan, Página/12 publicó una notable entrevista a Norma Giarraca, directora de la maestría de investigación de la UBA, coordinadora del grupo de estudios rurales de CLACSO, del instituto Gino Germani y especialista en estudios de movimientos sociales y rurales. Como señala la entrada de la nota, Giarraca analizó las protestas frente a coyunturas electorales, los reclamos docentes, las formas de intervención del Estado ante las movilizaciones populares. Detengámonos muy atentamente en el cuerpo central de sus consideraciones.
“El modelo de los noventa, que se presentaba como la única salida, se cayó en 2001. Se desarmó el modelo bajo el cual Menem había creado la base de su consenso; aquello de que ‘es esto o el caos’. Esa posibilidad de salida única, la cuestión de la resignación, es el dispositivo que se rompió en el 2001. No es que se rompió el modelo, lo que se rompió es el dispositivo ideológico comunicacional. Ahora no le podés decir a la gente que no se puede repartir. Esa es la gran furia de los maestros. Todos los días se habla de crecimiento del 8 por ciento, del aumento del precio del barril de petróleo. Así, esto de que es la única salida no se puede repetir. (…) (En el Gobierno) parten de un planteo de inestabilidad del modelo económico: si les tienen que pagar a los docentes, se quedan sin plata para pagar la política. El nuevo modelo económico de “agronegocios” globales es altamente inestable por los vaivenes del mercado externo (…) El neoliberalismo no es unívoco, tiene etapas, se trasforma. Se ha pasado del modelo de la renta y de la ganancia, representado por la privatización, a un modelo distinto, el de agronegocio. Agronegocio, sintéticamente, significa una apuesta por el mercado externo y (…) de alguna manera tiene entre sus características fundamentales un rechazo a lo que sea pequeña propiedad o unidad productiva. Tiende a la concentración de recursos, tierras o capital, no voluntariamente sino por su lógica de reproducción o de ganancias. Como esa lógica se va de bruces, el modelo se vuelve peor que las transnacionales, porque por lo menos se articulaban con pequeñas o medianas unidades de producción. El agronegocio es de gran extensión, es la lógica de los grandes negocios y es muy difícil que se dé el funcionamiento democrático de la integración. Uno puede decir que el Estado está teniendo niveles de ingreso altos, entonces por qué no redistribuye. (…) Hay una cosa engañosa al pensar que tienen una vocación política distinta a los ’80. Son políticos que tienen más como objetivo la generación de consenso para mantenerse, la búsqueda del consenso de los grandes actores económicos. Por eso pueden enfrentarse a las privatizadas, pero no pueden enfrentarse a los nuevos actores económicos porque son los que dan el consenso y los niveles de ingresos que se necesitan. Como el agronegocio es absolutamente inestable, saben que tienen reservas para hoy pero no saben lo que van a tener para mañana. Por eso no quieren comprometer sus ingresos en una política de redistribución. Necesitan ingresos para hacer política y no pueden comprometerse a pagar sueldos mucho más altos porque no saben qué va a pasar con esos ingresos. Lo mismo sucede en Brasil o Venezuela. Kirchner no es más o menos reaccionario que Chávez; es éste un nuevo progresismo con sentido de la realidad, pero que no tiene efectos de ciudadanización real en la sociedad civil que no está enganchada a este modelo económico. Si antes en la industria del automotor se necesitaban obreros con sueldos altos para consumir los coches, hoy el modelo del oro de las minas, de la soja o de la pasta de papel plantea que venden al mercado externo. (Los modelos más brutales serían) Neuquén y Romero; no nos olvidemos de Salta. Ellos comparten esto con el modelo nacional, pero piensan que si no hay consenso y sí hay protesta, hay que reprimir con todo. No es casual que junto con Macri y Blumberg compartan el mismo discurso de reprimir de una vez para que esto termine. Ahí sí hay una diferencia, Kirchner judicializó la protesta pero no quiere represión”.
Uno anda con ganas de decir que es la única diferencia, y ni siquiera se anima a asegurar que Kirchner no mandaría a reprimir si el contexto político fuese otro (de hecho, sus andanzas como gobernador de Santa Cruz no son, precisamente, las de una carmelita descalza; y basta con eso, porque también se podría tomar nota de que Río Gallegos es telecomandada desde Balcarce 50, y convengamos que entre la situación de los docentes santacruceños y los neuquinos lo que acaba de marcar la diferencia es un asesinado. Nada más y nada menos, o nada menos y nada más).
Como estas mismas líneas lo expresaran hace una semana, y no tienen sino que ratificarlo, el modelo económico de los 90, en lo que hace a cómo se distribuye la riqueza o cómo se reparte la recuperación post 2001/2002, no sufrió modificaciones. Hay una clase privilegiada que continúa apropiándose de la parte mayor de la torta en proporciones que, inclusive, son superiores al tiempo menemista. En ese sentido, lo único que cambió fueron los actores de esa clase. De los grupos de la privatización a los agronegocios, como señala Giarraca. O de la economía exclusivamente macro-transnacionalizada a emporios locales y grupos integrados o fusionados que, per se, no son ni peores ni mejores que los otros.
Esos son los sectores que se comen al pato de la boda -ayer los negocios financieros, hoy la especulación productiva- y que gozan, apenas por ejemplo, de beneficios impositivos inconcebibles en cualquiera de los países desarrollados a que rinden tributo en sus discursos pretendidamente ideológicos. Pero: ¿la sociedad argentina se banca que se afecten las ganancias de esos octópodos concentrados de la economía, a costa de que desaten una ofensiva brutal? Se cuestionan, con toda lógica, los ridículos índices del Indek, pero, ¿estamos dispuestos a recibir la noticia de los índices reales, siendo que los oficiales construyen un imaginario colectivo de estabilidad? ¿O nos parece mejor apechugar porque no hay otra cosa que pudiera hacerse? Bastó un docente asesinado en una provincia patagónica, empalmado temporalmente con las discusiones paritarias, para que algunos medios comiencen ya a hablar de que una situación así estimula las peores ínfulas de los reclamos salariales, capaces de “avivar la inflación” como si la inflación no estuviese avivada por el comportamiento monopólico o concentrado de la economía. Como si no fuera cristalino cuáles son los nombres de quienes hacen escasear la carne o los lácteos. Imaginemos lo que sería la reacción si el Gobierno fugase hacia la izquierda, afectando las ganancias de esos sectores y aceptando por un segundo que el kirchnerismo estuviese operativamente dispuesto a hacerlo. ¿Es primero Kirchner que no se anima (no hay duda de eso: no se anima, o no quiere) o somos nosotros que no queremos ni por asomo que lo haga? Nosotros la clase media, está claro, en aspectos centrales como éstos; y no en divertimentos como lo que habría que hacer para mejorar la organización del tránsito urbano. Imaginemos. Kirchner es hoy el conductor de aquello que las clases medias tienen como aspiración. Y las clases medias son las que fijan el espíritu mediático, como reflejo del humor que domina. Esos sectores quieren hoy tranquilidad, en medio de turbulencias que otro no manejaría mejor. Por caso, todos sabemos que la inflación no es la que se dice. Pero hay miedo de que fuese peor en manos de cualquier oposición.
En alguna y sensible medida, es parecido a los comienzos de los ’90 sin que esto signifique comparar a Kirchner con el Carlos. Pero hay analogía entre aquel “esto es lo que hay”, de entonces y ahora. La diferencia, por volver a citar a Giarraca, es que entonces había la extorsión de “esto o el caos” y ahora hay un discurso de recuperación y plata que sobra. El discurso de Menen servía para contener, en función de la etapa internacional que se vivía, y el de Kirchner estimula que los reclamos populares se incrementen por más que electoralmente esté tranquilo gracias a la ausencia absoluta de alternativas.
Si ese discurso es sincero, el Gobierno se tiene que hacer cargo de repartir de otra manera. Y si no, se tiene que hacer cargo de los Fuentealba por mucho que los represores de primera mano haya que encontrarlos en las provincias.
Es una de dos.

sábado

EL HINDENBURG ARGENTINO


Her Blumberg, sigue deshojando margaritas, todavía no se sabe cual sera la decisión que tomara igualmente, creo yo que mas allá del instrumento electoral Blumberg hay un instrumento social Blumberg y creo que eso no pierde vigencia en función de cual halla sido su resolucion respecto del panorama electoral.

A que van los 3000 niños que van diariamente del conurbano a la capital, algunos a pedir limosna, otros a hacer pequeñas changitas, otros a aprender el oficio del robo de los mas experimentados. y Blumberg, pide mas cárceles para enjaularlos a todos y conseguir mas penas con menor edad de imputabilidad, un grupo de niñas formoseñas se prostituye, con una total ingenuidad, su madre sale a decir que asesoraba a sus hijas de entre 12 y 15 años y nuestra mirada es obscena y procaz y también es complice y acrítica. Pero si existe un asalto en capital federal en un departamento de Agüero y Santa Fe, la gente se conmociona y se indigna con pasión "hasta cuando" parecen decir las gentes de aquí de buenos aires, "hasta cuando seguiremos aguantando esta inseguridad"
Bueno esto forma parte del ciudadano común al que apela Her Blumberg, va a la plaza a defender sus pertenencias muy bien.
El Hindenburg argentino, es decir la preparación de lo que fue la Alemania Nazi, pero en este caso del periodo pre nazi es Blumberg, se supone que no llegaremos a eso, pero si se trata de mirar el 2007 o mucho mas allá de las elecciones del 2007 en cuanto a las acechanzas que tenemos con nosotros mismos como sociedad.

Uno podría hablar de el hindenburg argentino como el amigo Blumberg.

Las asociaciones civiles, como la STAHLHELM , guarda semejanza con la fundacion de Her Blumberg y sus acólitos pre- nazis , en su organizacion y convocatoria los alemanes de clase media llegaron a considerar sus barrios, sus zonas como cada vez mas nacionalistas y familiares, eran protectores de áreas y eran muchos, eran protectores de bienes privados y de sus fortalezas, los stahlhelm asociaciones civiles, organizacion de vecinos pro nazis, eran anti socialistas pero no autocráticos, autoritarios y reaccionarios pero no exclusivistas, bueno, buena gente bien intencionada; ¿alguien podría reprocharles que estaban gestando el nazismo? ¿ ese sensual nacionalismo fue al que llevo al Günter Grass a su incorporación a las SS?

El otro día, por radio 10 una señora decía: "nosotros durante el proceso militar vivíamos bien y tranquilos, mis hijos podían salir a bailar y no tenia miedo porque había una gran seguridad y no había peligro como ahora", este recorte de la realidad es una manera de percibir el mundo,el mundo es su familia, nuestra familia, mi familia, estábamos todos mas tranquilos, dicen no solo los que escuchan radio 10, esta subjetividad del ciudadano común no ha sido debatida ni estudiada hasta ahora, pero allí se esta gestando el germen del fascismo en un pequeño pensamiento inocente y familiar de ahí a la justificacion de la represión hay un paso, no hay terrorismo de estado sin la complicidad civil, pero a veces uno cree que el ciudadano común no sabia que era complice de nada.

Los cuerpos residuales no existen en las estadísticas, el hambre no se computa, el problema se ha convertido en como prevenirse de esta masa sub-humana que puede atacarnos a nosotros o a nuetras propiedades, esa es la idea central de Blumberg, la criminalizacion de la miseria , Blumberg , insisto es el Hindenburg de la época pre nazi alemana, no se que resolvera Blumberg respecto de su vida electoral, a jugar con Macri y con Lopez Murphy, etc. pero lo que Blumberg escenifica esta mucho mas allá de si es candidato.

Blumberg y los nazis que lo rodean hablan mucho de" Nosotros" y eso no cambia según se presente o no a las elecciones de este año.



viernes

EL PRIMER GENOCIDA DE LA ARGENTINA






La Argentina es una democracia, se oye decir y en las escuelas argentinas así se
enseña. Nuestra democracia tiene 91 años, desde que se aplicó por primera vez el voto universal y directo. Universal, claro, pero para hombres solamente. Desde 1916, los argentinos tenemos democracia. Mientras tanto, en esa casi centuria, fuimos gobernados por sólo dos partidos políticos y por 14 dictaduras militares. Más todavía, uno de esos dos partidos políticos que nos ha gobernado y nos gobierna, surgió de un golpe militar. En esos 91 años, la Argentina de un país rico, meta de millones de inmigrantes europeos, llamado el granero del mundo, se ha convertido en un país donde hay niños y ancianos que se mueren por inanición. Con millones de desocupados, con un 50% de habitantes en la línea de pobreza. Un país de violencia extrema en sus ciudades. ¿Qué ha pasado en estos 86 años de así llamada democracia argentina? Por qué cuando gobernó alguno de los dos partidos elegidos por el pueblo, después de una dictadura militar, no marcaron normas paa hacer imposible una nueva aventura uniformada. Por ejemplo, condenar de por vida a prisión a los dictadores, hacerles pagar las indemnizaciones correspondientes por los fusilamientos, los asesinatos, y el efecto de las leyes ilegales. No, al día siguiente de haber sido derrocados, los ex dictadores salían a la calle con sus uniformes, iban a misa y seguían cobrando sus sueldos como militares. Todo lo contrario de lo que hacían los dictadores con los presidentes depuestos, a los cuales se los encerraba en prisión o se los enviaba al exilio.

Pero hagamos un brevísimo prefacio a los 91 años de democracia. Hace 60 años, triunfaba -después de una larga guerra civil- la línea política liberal, quien triunfará sobre caudillos y gauchos, primero, en una sangrienta lucha y luego eliminará a los indios del sur del país, en lo que fue llamada la Campaña del Desierto. Esto se realizó en los años 80. Ya antes había comenzado la matanza. En 1826, el gobierno liberal de Rivadavia había contratado al coronel alemán Friedrich Rauch para eliminar a los indios ranqueles que ocupaban las llanuras pampeanas. Es increíble el texto de los partes de este militar europeo. En uno de ellos dice, por ejemplo: “ para ahorrar balas hoy hemos degollado a 27 ranqueles.” O este otro: “Los ranqueles no tienen salvación porque no poseen el sentido de la propiedad”. Más todavía, por ejemplo, en ese año de 1826 escribe que los indios ranqueles “son anarquistas”. (Ah bien, si son anarquistas entonces hay que eliminarlos.) Un indio ranquel antes de una batalla se aproximó al famoso coronel alemán, le voleó el caballo y con absoluta rapidez le cortó la cabeza al distinguido oficial eusopeo. (¡Qué falta de consideración!) Pero el diario de la época señala que el coronel europeo tuvo las exequias má lujosas de la historia argentina y toda la alta sociedad de Buenos Aires lloró la muerte de ese noble militar europeo que había venido a matar indios por una buena paga, fijada por un contrato ad hoc.

Pero ya en 1870, la campaña contra los habitantes originales del sur argentino se hizo con toda la organización del ejército comandado por el general Roca. Los indios de las pampas y las regiones patagónicas serán eliminados. Pero llama la atención que en un país tan católico se oyeran expresiones tan racistas. Más todavía, los libros con que estudian los apirantes a oficiales del ejército actualmente, tienen calificativos contra los habitantes naturales que tendrían que ser inadmisibles en cualquier país civilizado. Por ejemplo, un párrafo del libro del coronel Juan Carlos Walther, profesor del Colegio Militar. “La conquista del desierto –dice- no fue una acción discriminada ni despiadada contra el indio aborigen de nuestras pampas. A la inversa, la conquista del desierto se efectuó contra el indio rebelde, reacio a los reiterados y generosos ofrecimientos de las autoridades deseosas de incorporarlos a la vida civilizada para que como tal conviviera junto a los demás pobladores pacificamente y así dejara de una vez de ser bárbaro y salvaje asimilándose a los usos y costumbres de los demás argentinos”. Luego, al describir la campaña dice el coronel Walther: “Fue una lucha contra un indio rudo, altivo y salvaje que dominado por un atávico espíritu de libertad –propio del medio en que vivía- tarde le hizo comprender que esa lucha del blanco no era un acto de guerra que buscaba su exterminio, sino, por el contrario, su objetivo era integrarlo al seno de la sociedad como un ser civilizado y que así tuviera una paz constructiva.” Pero los indígenas se defendieron con todas sus fuerzas contra el argentino blanco que venía a quitarles la tierra. “Fue una sangrienta puja entre la civilización y la barbarie” nos dice el coronel Walther. El profesor de la escuela militar compara a la campaña contra el indio con la campaña por la independencia contra el dominio español. Es una perversa comparación: la eliminación del indio con la lucha de liberación del poder colonial.

Es que casi la totalidad de los historiadores argentinos describen la matanza exclusivamente desde el punto de vista del blanco. Dan por sentado que el blanco tiene razón y derecho; el indio es el invasor, el usurpador. Que se describa la historia de acuerdo a los intereses y el pensamiento de la época, vaya y pase, pero que además se le quieran dar valores morales al crimen, es inadmisible a 130 años de los hechos: el aborigen es el salvaje que tuvo que ser liberado con la cruz y la espada, la culpa es de él “por su atávico espíritu de libertad”. De paso, la tierra fue para el blanco, mejor dicho, para la burguesía de Buenos Aires, que financió la campaña para exterminar al indio del sur. Se llega al extremo del cinismo al denominar este historiador “extranjero” al indio que poblaba esas tierras desde hacía siglos y que no reconocía fronteras. Es así como escribe Walther: “Muchas de esas tribus salvajes no eran nativas de tierra argentina sino que provenían de la araucania chilena”. Aquí queda al desnudo todo el cinismo de los civilizados: a los mapuches que habitaban territorio más allá de los Andes los denominaban chilenos, porque los blancos habían marcado allí las artificiales fronteras entre Argentina y Chile que antes jamás habían existido, era un invento de los blancos. La malicia y la ignorancia se dan la mano en este último párrafo “no eran nativos de estas tierra”, escribe Walther. Para el blanco, para su mente aprovechada, el aborigen debía respetar las fronteras marcadas por la irracionalidad y el espíritu mezquino de quienes ni siquiera aprendieron a atesorar el sueño de Bolívar de la gran nación latinoamericana. Por su parte, el doctor Ricardo Caillet-Bois, profesor de la universidad de Buenos Aires y de la Escuela Superior de Guerra escribe: “Olvidamos facilmente que hasta ayer el país tuvo que cuidar dos fronteras, la internacional y la línea siempre movediza y nunca respetada que separaba a la zona civilizada de aquella en la cual era rey y señor el bárbaro del desierto”.

Es esclarecedora sin dudas, la frase escrita en 1975 por el coronel Walther donde este representante del ejército argentino de hoy señala que la exterminación del indio es la continuación de la línea iniciada en la conquista del continente americano por los españoles. Escribe Walther: “Este secular proceso iniciado en los albores de la conquista hispánica finalizó hace un siglo, por 1885, en los lejanos confines patagónicos”. Es decir, las burguesías criollas, para quedarse con la inmensidades patagónicas, habían proseguido la misma política española de exterminio del habitante natural y le habían puesto punto final. El indio dejaba de pertenecer a las que habían sido sus tierras.

El gran genocida que comandó las tropas para exterminar al indio del sur fue el general Roca, figura hoy venerada en la Argentina. En todas las ciudades se encuentra un monumento a él y una de la principales calles con su nombre. Él es el verdadero organizador de la Argentina liberal y civilizada a la europea soñada por otros pensadores prositivistas que querían un país blanco. Se propusieron hacer de la Argentina la Canadá del Sur, la Australia del Occidente.

Roca fue consecuente con sus principios y no le tembló la mano para eliminar con sus fusiles europeos lo que él y sus teóricos liberales llamaban “la barbarie”. El ferrocarril que instalaron los ingleses y que llevaba a las antiguas pampas de los indios, inmolados en aras de la civilización, pasó a llamarse General Roca. La consigna de Roca era: si queremos ser país exportador de productos de campo debemos conquistar las miles de leguas cuadradas que poseen los salvajes. El propósito era colocar la carne argentina en las carnicerías de Londres. Cuando Europa comenzó a usar los buques frigoríficos quedó sellada la suerte de los tehuelches, mapuches, pehuenches y ranqueles. Ahora sí, después de la eliminación del indio del sur, la Argentina podía alimentar a Europa con la carne de sus vacas.



El genocidio indígena fue presentado ante Buenos Aires y el mundo como un hecho heroico del ejército argentino. El general Olascoaga, eufórico escribe de que se trata del “más fecundo de los acontecimientos de nuestra historia”. Por su parte, el militar prusiano Melchert, a su paso por Buenos Aires, propone al gobierno argentino el sometimiento definitivo del indio pero además, aprovecharlo. Hacerlos soldados rasos de los propios ejércitos blancos para así tenerlos vigilados día y noche. Hacer de ellos siervos castrenses. Y convertirlos en lo que él llama “cosacos americanos”, es decir, tropas autómatas de represión. Fue una batalla desigual. Los cristianos tenían el rémington a repetición, el telégrafo, los militares y a Dios consigo. El indio sólo tenía la lanza, las boleadoras y el dominio del caballo. El habitante natural fue cazado como un animal salvaje. Estanislao Zeballos, uno de los más importantes intelectuales liberales de la época, escribía con orgullo poco después del triunfo: “El rémington les ha enseñado a los salvajes que un batallón de la república puede pasear por la pampa entera dejando el campo sembrado de cadáveres”. El diario “La Tribuna”, de Buenos Aires, del 1° de junio de 1870 aconsejaba “para acabar con el resto de las que fueron poderosas tribus, ladrones audaces, enjambre de lanzas, amenaza perpetua para la civilización, no se necesita ya otra táctica que la que los cazadores europeos emplean cotra el jabalí. Mejor dicho contra el ciervo. Porque el indio es ya sólo un ciervo disparador y jadeante.Es preciso no tenerle lástima”.

jueves

a DON PANCHO



TOdos los días, un viejo doblado por los años y temblando por una hemiplejia, que tuvo hace unos años,pasa tirando de un carrito de dos ruedas,cargado de carton y de chatarra, se recorre toda villa adelina juntando basura para poder comer. En mis cincuenta y nueve abriles nunca conoci tanta misiadura.
De puro chusma que soy empece a vichar donde vive "DA PAVURA", un rancho de madera de cajon, y chapas de carton,lleno de mugre, que comparte con ratas y tres gallinas, que rondan por el rancho del barrio el arrebato.
Este chamuyo viene a cuento para que vean, como pilotean la asistencia social en san isidro, desde que los señores Posse cacharon la intendencia. Este es un caso entre cientos que debe haber en el partido que mas torbelo recauda en la provincia de bs.as.
¿Que pasa Sr Posse , inauguramos granjas , en la ex LOzadur, con cuatro patos y dos chanchos para que sus correligionarios puedan alquilar las instalaciones para su provecho? ¿Porque esa guita no se utiliza en ayudar a los viejos marginados y a los chicos de las villas del municipio que para no tener hambre aspiran pegamento?
¿Porque no inauguran una escuela tecnica para enseñar oficios y que puedan tener un laburo? Todos sabemos que los fondos bajan de nacion ¿Porque no se dan cuenta que estan quedando como mentirosos Usted y sus Ediles ?
La miseria no se tapa con espectaculos en las plazas ni destapando el pozo gratis. Habria que desagotar el contenido de esos camiones sobre sus bancas que ocupan solo para robar un sueldo, o por algun capricho suyo.
AL pueblo hay que darle educacion y laburo, pero parece que eso a usted no le combiene, perdoneme pero ustedes los ex radicales de Justicia Social no saben nada. Solo saben golpear las puertas de los gobiernos de turno ,sea cual sea su prosedencia, si hasta con las juntas militares estaba bien. Pero sin embargo se creen los creadores de la democracia. los ancianos y los niños de este distrito siguen esperando mientras ustedes cuentas sus sucias monedas.



ESTA NOTA LA ESCRIBI EL 19 DE MARZO DEL 2006 Y LA PUBLIQUE EN EL BLOG EL MISMO DÍA. HOY ESTE VIEJO, QUE YA ERA UN AMIGO Y BUEN VECINO, FALLECIO A LOS 72 AÑOS, SU VIDA NO FUE FACIL, PERO QUIZAS LO HUBIERA SIDO SI ALGUN FUNCIONARIO LE HUBIERA DADO UNA MANO. LOS QUE LO QUISIMOS Y LO VEIAMOS PASAR A DIARIO CON SU CARRO, SABIAMOS QUE EL FIN DE ESTA HISTORIA ESTABA CERCA, PERO IGUAL ESTAMOS CONDOLIDOS Y MUY TRISTES.


DON FRANCISCO DIAZ (DON PANCHO) , MURIO SIN VER SU CASA ARREGLADA Y SEGURAMENTE PENSANDO EN SUS HIJOS Y SUS NIETOS QUE TANTO QUERIA.

HAY UN PROBLEMA


Hay un problema entre los 15/20 pesos que sale el kilo de merluza y las cifras chinas, literalmente, del crecimiento económico argentino, amplificadas en su difusión la última semana.

Y el problema no es Guillermo Moreno, secretario de Comercio.
Hay un problema entre el crecimiento ése y la cantidad de pobres e indigentes, que estadísticamente bajó de manera incontrastable pero con alguna trampita que ni siquiera se oculta demasiado salvo para quienes quieran escondérsela.
Porque los pobres y los indigentes son rebajados en tanto el costo de las canastas básicas queda por debajo del promedio de lo que se estipula que se gana. Pero entendámonos: si el grupo familiar gana 920 pesos es pobre o indigente, pero si gana 921 salió de la pobreza o de la indigencia…
Hay un problema entre los 550 mil autos cero kilómetro previstos para lanzar al mercado (todo un número récord que habla de la capacidad de consumo y endeudamiento de algunas significativas franjas de la población, y también símbolo irrefutable de la recuperación macro de la economía), y la pregunta de si las rutas y organización de tránsito urbano aguantan ese récord.
Hay un problema entre ese despegue asiático y la imponente manifestación de los maestros en Santa Cruz, contra un Estado negrero: conflicto descubierto por los medios grandes recién en la última semana (en el mejor de los casos, porque en la mayoría apenas si mereció una cobertura secundaria, con muy breves pasajes en los noticieros televisivos y un poco más en el tratamiento radiofónico), tanto como los conflictos de trabajadores estatales, generalizados, en poco menos que la mitad del país.
Hay un problema entre la probabilidad de alcanzar una producción de 90 millones de toneladas de granos, sin precedentes en la historia argentina, y el desastre que el cultivo indiscriminado de soja produce en la prospección fértil de los suelos, junto con la desaparición de las poblaciones rurales.
Y hay un problema, ya que estamos y para recordar, entre el lanzamiento de líneas de crédito para la vivienda, bajo el slogan de que los inquilinos sean propietarios; y créditos que no existen porque el inmenso grueso de los trabajadores está en negro, o ni siquiera arriman a poder pagar una cuota que jamás alcanzará los valores estratosféricos del metro cuadrado.
El problema ése es cómo detectar el punto intermedio justo, o siquiera aproximado, entre la obviedad de este renacimiento, marcado por cualquier indicador que se quiera; y el índice capaz de determinar si esto es una situación de coyuntura sobre la que el Gobierno navega plácido, pero mientras piensa en políticas de largo plazo (o si sólo navega plácido).
Por ejemplo: se puede pensar que lo que sale realmente el kilo de merluza es una cuestión de Semana Santa, o de una idiosincrasia gastronómica y popular cuya dieta no incluye al pescado ni por las tapas, o que la pesca -por todo eso mismo y más- es una “batalla perdida”. O se puede pensar que con miles de kilómetros de litoral marítimo propio, y riquísimo, es un escándalo lo que cuesta el pescado; y que hay unos chorros de la intermediación que no tienen más nombre que ése, chorros, y que nadie elucubra desde los despachos oficiales ni cómo reducirlos, ni algún plan alimentario, ni nada que se le parezca.
Por ejemplo: se puede pensar que está bien que estén controlados los precios de los cortes de carne vacuna más populares, y que quien quiera ternera o novillito de primera calidad subsidie a los pobres pagando el asado o el vacío, o el lomo o el peceto, en las nubes.
Pero también se puede pensar que eso no es parte de política de equiparación de cargas alguna sino, simplemente, lo que primero apareció en la cabeza de los funcionarios para que la inflación oficial no se dispare. Se puede pensar que Moreno es sencillamente un “patotero” manipulador que quiere tapar el sol con la mano (según dice la derecha y el resto otorga, con oficialistas incluidos). O se puede pensar que no es por eso que es un tonto o un “pesado”, o ambas cosas pero por cierto que obediente de la bajada de línea kirchnerista, sino por su (la) incapacidad de proyectar una estructura de formación de precios acorde con las necesidades de las mayorías, por fuera de urgencias y necesidades electorales.
El problema no es el precio de la merluza o de la carne vacuna, sino qué se quiere hacer con la merluza y la carne vacuna. Como bien escribió ese insuperable analista de la estructuralidad económica que es Manuel Fernández López (suplemento Cash , artículo “Cadenas y eslabones”, domingo 18 de marzo pasado), “(…) hoy, con una economía diversificada, la cadena agroindustrial no se limita a proveer alimentos al exterior, sino a sostener a cerca de la mitad de todo el valor agregado argentino y a generar un tercio de todos los empleos del país. Las altas tasas de expansión del PBI que hoy se exhiben caerán en algún momento, por debilitamiento de algunos de los factores que las impulsan. Será el momento de una política estructural, que busque las cadenas productivas con mayor capacidad impulsora”.
Hoy, en cambio, todo parece indicar que es porque sí que se producen más cero kilómetro, que la soja reina o que la merluza sale lo que sale.
Un análisis nodal, una política de Estado, quizás determinarían que eso está bien. Pero la seguridad es que no es como producto de eso que se hace o favorece eso. Es que se hace o favorece eso porque es lo que más conviene ahora, y punto. Desde ya, y hasta que alguna elección o hecho contundente demuestre lo contrario, con el aval de la gran mayoría de la sociedad.
Por acción u omisión. Si lo pasamos a política institucional pura, volveremos a llegar a que esto -este Gobierno- es lo que hay, contra una oposición mamarrachesca que no ofrece alternativas de índole alguna. Muy bien. Pero de ahí -otra vez a repertirlo- a que ese electoralismo anule el pensamiento crítico, hay una distancia abismal.
Los países que alcanzaron un grado de desarrollo firme, sin entrar a juzgar -entre otros rubros- sus niveles de distribución de la riqueza, lo hicieron porque tuvieron estadistas, debates privilegiados, utopías conceptuales.
No tuvieron ningún “Moreno”, o ningún “Montoya”, ocupando el centro de la escena como si el futuro del país dependiese de funcionarios de segunda o tercera línea.

LOS POBRES MIERDA LOS RICOS LOMO



“Nosotros no tenemos por qué financiarle el bife con lomo a los pobres de Buenos Aires”. Lo dijo un productor agropecuario pergaminense, citado en una de las tantas coberturas periodísticas del paro. Y no es posible encontrar a nadie que, desde uno de los sectores involucrados en el conflicto, haya resumido con una precisión tan perfectamente brutal la raíz de lo que sucede.

Quien más se acercó a la sinceridad de ese “hombre de campo” (definición genérica que tomaremos como válida por razones de uso convencional, porque ya se sabe que hay gente que tiene campos pero de campo no nada), fue el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, entidad que impulsó la huelga y que representa a los terratenientes, cabañeros y exportadores más poderosos del país. Dijo Mario Llambías, en declaraciones a La Nación dias pasados, que “simplemente se trata de defender un modo de vida y reclamar por la vuelta al libre mercado”. Aclarando, eso sí, que la medida de fuerza “no es ideológica ni política”. Porque, como todo el mundo conoce, exigir libre mercado no es algo ideológico ni político sino una simple estrofa de poemas infantiles.

Viejo, sencillo y demoledor: a confesión de partes, relevo de pruebas.

Uno de los chantajes más significativos respecto del paro agropecuario es que sólo están habilitados para opinar del asunto aquellos que dominan, en profundidad, las características e información del área. Cada vez que alguien se mete con “el campo”, saltan los productores, de cualquier rango, para advertir que es fácil hablar y pontificar desde micrófonos y diarios porteños siendo que, dicen, solamente “el hombre de campo” está en condiciones de manifestarse con propiedad. Tienen cierta parte de razón, si es por las operatorias de carácter técnico y como en toda esfera. El precio del kilo vivo de novillito, los vaivenes de la cotización de la soja en Chicago, la producción de carne por animal en los feedlot. Concedamos. Pero no vengan con que ese nivel de especialización informativa es una credencial para incursionar en soledad, también, en los aspectos estructurales de la propiedad de la tierra, en las expresiones de clase que dominan todo debate, en quiénes son los actores de la distribución de la renta. Si se acepta esa lógica, sólo los periodistas podrían opinar del periodismo, y sólo los jugadores sobre el fútbol, y sólo los científicos sobre las políticas científicas. Lo cual no es una lógica azarosa, sino una estrategia discriminatoria de dominación que pretende dejar en manos de los “entendidos”, a favor de sus intereses, toda discusión conceptual.

No es requerible especialización alguna para saber que el 3 por ciento de los productores concentra el 70 por ciento de la cosecha de soja. Ni para constatar que seis emporios encabezados por Cargill y Bunge se apropian del 93 por ciento de las exportaciones de granos. ¿Cuál especialista hay que ser para certificar que la hectárea de producción granaria haya llegado a saltar de 4500 a 9000 dólares, o de 3000 a 10000 en zonas maiceras? ¿A quién se le ocurre que hay que ser un sabio para dilucidar que estos mismos tipos, propiciadores del mercado libre y del Estado ausente, son los mismos que no dicen mu cuando el Estado les subsidia el gasoil y aplica una política de dólar alto? ¿Qué dijo esta oligarquía cuando la dictadura del ’76 empujó la más formidable liquidación de vientres de la historia, ahora quejosos de que hay poco más de una vaca por habitante? ¿Qué hicieron, como no fuere surtir con sus cuadros al genocidio mediante gobernaciones, ministerios y secretarías? ¿Qué título hay que tener para tener memoria? Entre los combustibles subsidiados y el tipo de cambio, el Estado les transfiere, y no lo desmienten, alrededor de 4500 millones de dólares por año. Liberales berretas que bien se cuidan de denunciar ese intervencionismo estatal, y que para sus carnes y sus granos quieren el precio de los mercados extranjeros. Como lo dijo el productor de Pergamino, si el bife de lomo, o el kilo de pan, o el de milanesas, trepan hasta donde sea, no es problema “nuestro”. Subsídienos el Estado y además no nos toque las ganancias. Ninguna novedad, desde ya. Ellos se consideran anteriores a la Patria, como el Ejército. Y dicen que la tajada de los precios máximos se la engullen los frigoríficos exportadores, porque el campo banca y las carnicerías también. Otra confesión de partes: queremos ganar como ellos, nada más.

Para determinar cómo esta lacra, vestida de productores asfixiados y montada en 4 x 4, puede darse el lujo de convocar a un paro, además de su poder natural deben contemplarse serias deficiencias -de rango diferente- entre quienes representan o dicen representar intereses distintos. El Gobierno, para empezar, carece de todo síntoma que sugiera contar con alguna política agropecuaria (hasta lo “anecdótico” sirve para reforzar esa convicción: el secretario y subsecretario del sector andan, literalmente, a las trompadas). A más de eso, las autoridades no contemplaron que se enfrentan a un pool insaciable y reaccionan tarde. Sigue siendo un gobierno chiquito, muy chiquito, carente de dirigencia relevante, y desconfiado de abrir juego y formar y lanzar cuadros nuevos y potentes. Eso lo lleva tanto a caer en Scioli como a comerse que la Rural y CRA le mojen la oreja con abundante saliva. A Kirchner le va bien con su manejo del país desde un reducto íntimo, pero termina preso de la frazada corta. Si su discurso progre y nac&pop es auténtico, no se entiende que no confíe en la movilización popular para encolumnar a la gente contra los enemigos de toda la vida.

Más luego, los chacareros que están verdaderamente jodidos, los que no tienen líneas crediticias diferenciales, los que están en contra del apabullante proceso de extranjerización de la tierra, los que se oponen al latifundio, los herederos del Grito de Alcorta, se agrupan en la Federación Agraria. Y la FAA cayó en la trampa de plegarse a esta jugada de la oligarquía agropecuaria, aunque sus reivindicaciones estén en las antípodas de ese bloque capanga. ¿Desesperación? ¿Apuro? ¿Necesidad? ¿Errores muy graves en la comunicación? Lo que sea, pero cayó en la trampa ayudada por la anomia del gobierno.

Se cumplen 25 años de democracia. El dato viene a cuenta de lo que no fuimos capaces de cambiar, ni siquiera en la superficie, a propósito de los patrones de la Argentina. Esta sociedad, o sus sectores más dinámicos, consiguieron algunas cosas que bien debería envidiar, seguro, todo el resto latinoamericano. Y probablemente, el resto del mundo. Juzgar a los genocidas, condenarlos, indultarlos pero persistirles la respiración en la nuca. Salir a la calle casi cada vez que fue necesario, poderosos presos, asentamiento de las libertades civiles, una considerable libertad de expresión. Tan cierto es eso, como que eso que renació hace 25 años no fue capaz de modificar sustantivamente la injusticia social.

Por ejemplo, los dueños de la tierra, de las vacas, de los bifes, de las milanesas, siguen siendo los mismos. No en la nominalidad, es cierto, porque la globalización concentrada hizo de las suyas. Pero sí en la apropiación de la renta. ¿Queremos cambiar eso o basta con que Videla&Cía. estén presos?

miércoles

AL PAN PAN, AL VINO VINO Y ASESINO AL ASESINO


Los amigos del barrio pueden desaparecer,
los cantores de radio pueden desaparecer,
los que están en los diarios pueden desaparecer,
pero los dinosaurios van a desaparecer.

Así cantaba Charly su canción emblemática “Los dinosaurios”. Y todos coreábamos pensando que se nombraba en ella a todo lo que podría desaparecer. No sabíamos que podían desaparecer a los desaparecidos.

O que un desaparecido, -ex desaparecido para ser más precisa-, podría volver a desaparecer, treinta años después, en el momento en que el dinosaurio que lo desapareció, comenzaba a pagar, tardíamente, la condena.

Jorge Julio López somos todos, somos todas. O al menos, somos todos y todas las miles de personas que en estos días volvimos a gritar en las calles del país, “ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables”.

Somos todas y todos, los que aprendimos que el “por algo será” es el algo por el que ha sido posible tanta muerte. El “debe andar por ahí, perdido, en otro lugar”, fue la manera de distraernos durante años de la denuncia que nombraba con claridad la ausencia y a sus responsables.

¿Cómo es entonces que quienes marchamos por el nunca más, tenemos que dar explicaciones todavía, treinta años después, sobre por qué salimos a la calle cuando se desaparece a un compañero? ¿Qué puede ser más importante, que marchar por la vida y por la aparición de un militante popular, que utilizó todo el coraje que tenía guardado en algún rincón de su cuerpo torturado, para marcar al verdugo y ser parte de la querella que lo llevó a la prisión?

Quienes durante años marchamos, en las plazas, en las calles, en las rondas de los jueves, aprendimos a llamar “al pan pan, al vino vino y asesino al asesino”.

Cuando decimos impunidad, estamos señalando que hay torturadores y asesinos de la época de la dictadura que están formando parte todavía de las fuerzas represivas, y que hay nuevos torturadores que habitan las comisarías, las cárceles, a su amparo.

Decimos que hay responsables políticos que administran de manera tal, que permiten que esto suceda. Que también hay jueces y legisladores responsables.

Julio López está desaparecido, y esto significa que los testigos pueden desaparecer. Y que todas las carpetas de la Side utilizadas para hacerse “camas” de distintos tamaños entre los políticos, pareciera que no sirven para identificar a los responsables de la desaparición de López.

Usted preguntará por qué marchamos.

Marchamos porque fue con nuestra voz colectiva con la que se logró cada pequeño paso dado en el camino de la justicia; y también con nuestra marcha desde la memoria, con la que se logró derogar la obediencia debida, el punto final, los indultos. Marchamos porque cuando no se logró la condena jurídica, cuando no hubo justicia, se inventó el escrache. Porque los hijos nacieron políticamente en el momento necesario, para romper las maniobras urdidas desde el poder para engendrar una turbia reconciliación.

Marchamos porque fue con nuestra movilización que se abrió paso la posibilidad de que hoy Etchecolatz esté preso, y que sea el primero de muchos otros presos por crímenes de lesa humanidad, como lo señala la sentencia con la que fue condenado.

Ellos quieren la revancha. Y cuando digo ellos, me refiero a las fracciones del poder que defienden corporativamente sus privilegios, y que se pintan la cara para recordar, al presidente de turno, que no se puede hacer solo discurso con los derechos humanos. Que si se quiere justicia, tendrán que decidirse a una pelea dura, sin claudicaciones.

Doble dolor cuando comprobamos que se ensucia la búsqueda de nuestro compañero desaparecido con un nuevo “por algo será”…No distraigan, no pretendan que nos enganchemos en una lógica perversa que desaparece también de la escena, a la verdadera víctima.

En cualquiera de las variantes manejadas sobre la situación de Julio López, él es la víctima. No podemos volverlo victimario, no podemos repetir la historia…

Marchamos entonces, por nuestras 30000 razones, y también por todos los desaparecidos en democracia, que son mucho más que uno… y por la seguridad de los testigos en los próximos juicios. Marchamos porque este próximo 3 de octubre, se iniciará el juicio a los procesados en la causa de la Legislatura, que pagaron con 13 meses de prisión la decisión del poder de mantener limpia buenos aires, y llena la caja chica policial. Y por los cinco mil presos en huelga de hambre en la provincia de buenos aires.

Marchamos por que haya derechos humanos para todos y todas. Porque somos militantes de la vida. De la aparición con vida de Julio, que somos todos. Por el castigo a los culpables que acerque un tiempo sin amenazas, un tiempo de nunca más.

ENTRE IDEAS Y CARTONES






Empecemos por el discurso de K en el Congreso. Pero sepamos que no se extenderá demasiado porque lo otro, lo del otro, fue muy fuerte desde cierto plano que, quizá, no se abordó debida o suficientemente.

Las cosas que planteó o propagandizó K, frente a la Asamblea Legislativa, son motivo de análisis. Suena elemental, pero no lo es tanto. Hacía rato que un discurso presidencial, al menos en ese ámbito, no despertaba esa necesidad. Bien o mal, la alocución de K movió algo. No fue como en el tiempo de Menen, cuando no importaba lo que el Presidente dijera porque sólo se trataba de adscribir a si al frente del país se erigía un muñeco pragmático, adaptado al ritmo mundial; o tomar nota de que un desgraciado estaba rematándonos al mejor postor. K, por lo menos, reinstala cierta importancia del papel del Estado y le deja algún lugar a la política desde algunos gestos y actitudes progresistas. Por obra de su convicción, o por la de un oportunismo adaptado a circunstancias mundiales y latinoamericanas que no hacen conveniente mostrar un ideario de derecha. Menen se podía dar ese lujo por humores epocales. Kirchner no.

El centro del discurso presidencial, era obvio, lo dio la exhibición (la palabra calza justo en su sentido de show) del andar económico del país. Además, fue a las pocas horas de anunciarse el descenso de la desocupación a un dígito, cuando ya nadie parece acordarse del escándalo que rodea a la credibilidad del Indec en medio de una actualidad donde ni la más rimbombante de las noticias puede asegurarse permanecer más de unas horas en la agenda periodística. Es muy probable que el fárrago numérico desplegado por K contenga exageraciones demagógicas, y de hecho algunos especialistas señalan serias deficiencias de cálculo metodológico. Son cifras cuya disección no está al alcance del común de la gente, y tampoco tiene demasiado sentido enroscarse en la polémica con los economistas. Lo concreto es que sólo a un loco se le ocurriría negar que Argentina muestra signos muy importantes de recuperación, ayudada por un marco internacional formidablemente benéfico. Y sólo un loco de remate puede suponer que un jefe de Estado, en campaña, es capaz de dejar pasar semejante oportunidad, para mostrarse rebosante de optimismo. El coro de críticas de la oposición, en ese sentido, fue lamentable. La interpretación de los números, y hasta los números mismos, son susceptibles de discusión. Pero el cuadro general y la sensación popular, no. “La gente” siente que se está mejor y ningún cuestionamiento a las cifras oficiales, por más serio que sea, tiene con qué dar vuelta eso. Porque así se siente y porque las cifras, al fin y al cabo, no interesan por su exactitud sino como elemento indicativo.

Si es por entrarle duro, o con mayor seriedad, el discurso de K en el Congreso (y no sólo allí) ofrece flancos mucho más atractivos. Empezando por su recurrente crítica a cierta prensa y periodistas que, dijo textual, no resisten un archivo. Tiene toda la razón del mundo, pero el problema es que K tampoco resiste un archivo. Basta acordarse, como algunos pocos lo hicieron notar, de su papel decisivo en la privatización de YPF (para no abundar). Y algunos escalones por debajo viene la bravata torpe que le despachó al aguachento presidente uruguayo. ¿Qué necesidad había de utilizar nada menos que ese ámbito parlamentario para hacerse el guapo con uno de los temas más enrevesados de la política exterior, y en medio de la gestión “facilitadora” de un enviado externo? ¿Para qué esa bravuconada de K? ¿Para ganar tiempo de simpatía entre vecinos de Gualeguaychú, que ya responden sólo a una inercia tan comprensible como irreductible? ¿No era mejor, en todo caso, destinar algún gesto firme pero conciliador? ¿No era mejor tratarlo de otra forma, encima sabiéndose como se sabe que la planta de Botnia no tiene retorno porque inclusive ya comenzó a operar?

La lista de aspectos y puntualidades cuestionables, del discurso K, no termina allí. Ni eso ni la certificación de que, por más clima social favorable o conformista que lo contenga, el oficialismo no consigue mover un pelo de movilización. No fueron cuatro gotas las que cayeron el jueves sobre Buenos Aires, pero es un diluvio peor que ni siquiera arrastrando gente en micros hayan evitado un pingüino inflado como toda manifestación de apoyo. Y también es cierto que la oratoria presidencial dejó tela positiva. ¿O acaso se puede dejar de valorar para bien la ratificación de seguir adelante con el juicio y castigo a los genocidas?

Sin embargo, y lamentablemente, cualesquiera de estos señalamientos acerca del discurso de K, o de lo que K escenifica, o de lo K miente u oculta, resulta empalidecido y hasta inútil (es sólo una forma de decir, o no) por la obviedad que perpetró el candidato principal de lo que con mucha benevolencia puede llamarse “oposición”. El tipo sólo es elegible por Capital, pero en proyección alternativa es, casi, el único nacionalizable a la vista. Lo que sigue ya fue señalado hasta el agotamiento aunque con una mirada meramente “costumbrista”, displicente con las bajezas electorales, que obliga a intentar alguna profundización. Y más allá, por supuesto, de un arrepentimiento imposible de juzgar como sincero.

La foto de Macri en un basural porteño, usando para su lanzamiento, sin el menor escrúpulo, a una imberbe miserabilizada, cruzó todo límite. No porque no pudiera ser previsible que se animara a eso, y mucho más siendo que es una figura con muy pocos ingredientes de seducción natural. Tiene serios problemas de dicción concheta que no logra corregir, su simpatía es forzada y porta una imagen de garca todavía más fuerte que lo que pudo mejorar el trabajo de sus asesores. Así que no hablamos de la foto per se, sino como expresión de un arco opositor que no tiene respuestas para nada. Lo expresado en el principal contendiente de K se remite a la pornografía de usufructuar una pendeja de ocho o nueve años, desde una posición ideológica que es la que dejó a esa pendeja ahí, en ese basural, en esa mierda. La síntesis tal vez inmejorable, para hacer descriptible esa bajeza, provino de Rudy y Daniel Paz, humoristas gráficos y autores de la escena donde Macri dice que se sacó esa foto porque es la única de que dispone fuera de Punta del Este.

Uno ve esa foto y va más allá del significante de su demagogia electoral. Porque piensa en el significado de lo que moral y políticamente tiene para ofrecer la primera figura del elenco opositor.

Macri lanzándose en un basural, con una nena al lado, da la pauta del debate político de este país. Con un oponente así, K puede darse, entre otros, el lujo de decir lo que se le cante ante una Asamblea Legislativa.